La relación entre la microbiota intestinal y la artrosis
La relación entre la microbiota intestinal y la artrosis
Acad.Rafael Iñigo Pavlovich ,MD. PhD.
La artrosis se ha entendido tradicionalmente como un “desgaste mecánico” del cartílago, fruto de la edad, el sobrepeso o las cargas repetidas. Sin embargo, en los últimos años ha ganado fuerza otra idea: la artrosis también es una enfermedad inflamatoria de bajo grado, influida por factores sistémicos como el metabolismo, el sistema inmune… y, de forma sorprendente, la microbiota intestinal (Martínez‑Aguilar et al., 2025).
La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino. Lejos de ser meros acompañantes, actúan como un “órgano inmunológico” capaz de modular la inflamación en todo el cuerpo. Cuando existe un equilibrio de especies beneficiosas, se producen sustancias como los ácidos grasos de cadena corta (por ejemplo, el butirato), que ayudan a mantener la barrera intestinal y tienen efectos antiinflamatorios sistémicos (Biocodex Microbiota Institute, 2023). En cambio, cuando se altera ese equilibrio —lo que llamamos disbiosis— aumentan compuestos proinflamatorios y fragmentos bacterianos que pueden pasar a la sangre y activar el sistema inmune, favoreciendo una inflamación crónica de bajo grado.
Varios trabajos experimentales y clínicos han relacionado esa disbiosis con cambios en las articulaciones. Estudios en personas mayores con artrosis han encontrado perfiles de microbiota distintos en quienes presentan más dolor y daño estructural, mientras que en modelos animales la administración de ciertas bacterias beneficiosas ha logrado reducir la destrucción del cartílago y el dolor articular (Martínez‑Aguilar et al., 2025). Aunque los resultados son todavía preliminares, apuntan a un eje intestino–articulaciones en el que lo que ocurre en el intestino no se queda en el intestino.
¿Qué puede hacer una persona con artrosis a partir de esta información? Las sociedades científicas insisten en que todavía no existen recomendaciones oficiales sobre probióticos concretos para la artrosis, pero sí coinciden en que cuidar la microbiota mediante hábitos de vida saludables es una estrategia razonable y segura. Esto incluye priorizar una dieta rica en fibra (verduras, frutas, legumbres, cereales integrales), patrones tipo dieta mediterránea, reducir el exceso de azúcares y ultraprocesados, moderar el consumo de alcohol y utilizar antibióticos solo cuando sean realmente necesarios.
En suma, un buen balance intestinal no sustituye a los tratamientos clásicos de la artrosis, pero puede convertirse en un aliado. Cuidar la microbiota ayuda a modular la inflamación sistémica y, con ello, podría contribuir a una mejor salud articular a medio y largo plazo (Martínez‑Aguilar et al., 2025; Arthritis Foundation, 2024).
Referencias
Arthritis Foundation (2024) ‘El papel del microbioma en la artrosis’. Arthritis Foundation. Consultado el 7 junio 2026.
Biocodex Microbiota Institute (2023) ‘Artrosis: cuando la disbiosis intestinal agarrota las articulaciones’. Biocodex Microbiota Institute. Consultado el 7 junio 2026.
Martínez‑Aguilar, A. et al. (2025) ‘Microbiota intestinal y osteoartritis: una nueva frontera en el abordaje de la enfermedad’, Revista Iberoamericana de Reumatología Traslacional, 13(5), pp. 335‑342.
Sociedad Española de Reumatología (2023) ‘El equilibrio en la flora intestinal puede ser un aliado contra la artrosis’. Sociedad Española de Reumatología. Consultado el 7 junio 2026.

